Hermandad de Ntra. Sra. de la Hermosa    

           Septiembre 2009. Fuente de Cantos

 
 

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Dorado del retablo mayor de

la Parroquia de Nuestra Señora de la Granada

 

 

José Lamilla Prímola

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El retablo mayor de nuestra Iglesia Parroquial es uno de los más valiosos del periodo Barroco en Extremadura. Se mandó construir en 1.760 y no quedó concluido hasta el 12 de Marzo de 1.770. Se debe al retablista sevillano Manuel García de Santiago y aunque estaba valorado en 55.000 reales, sólo se pagaron por él 38.000. Como curiosidad diremos que en 1.776 aún no se había terminado de pagar.

 

La construcción de un retablo es una empresa difícil, costosa y muy lenta en el tiempo. El retablista sólo realizaba el trabajo de esculpir toda la madera y ensamblarla. Los imagineros hacían las figuras que lo adornan y el acabado final, a base de  panes de oro, correspondía a otros artistas, los maestros doradores, cuya labor no podía hacerse al mismo tiempo, sino que, una vez colocado el retablo en el emplazamiento para el que había sido construido, había que esperar varios años para que la madera se secara definitivamente y no se deformara. Cuando se estaba seguro de que esto no sucedería y si la fábrica de la iglesia contaba con el dinero necesario, se procedía al dorado y jaspeado, labor mucho más costosa, por el valor del material (oro), que la propia  construcción del retablo.

 

De esta segunda parte vamos a tratar hoy, siguiendo para ello un documento extraído del Archivo de Protocolos Notariales en el que se especifica el contrato que para este trabajo se firma entre el fuentecanteño D. Lorenzo Caro Guerrero, licenciado, abogado de los reales consejos, de la Orden de Santiago, visitador y vicario general, juez eclesiástico ordinario perpetuo de esta provincia de San Marcos de León y el maestro retablista D. Manuel Pedro Álvarez, vecino de la villa y corte de Madrid.

 

Mediante escrito fechado en la capital del reino el día 1 de Septiembre de 1.797, el denominado Juez protector de las Iglesias, da orden al “vicario general D. Lorenzo Caro Guerrero residente en Fuente de Cantos para que se ponga de acuerdo con el dorador y proceda a su execución”

 

        Con la misma fecha nombra al “maestro dorador D. Manuel Pedro Álvarez para la execución del dorado y jaspeado del retablo mayor de la Iglesia Parroquial de la villa de Fuente de Cantos” mediante una carta que el citado dorador muestra al escribano.

 

            Así pues, siguiendo las órdenes del citado Juez protector de las iglesias, ambos personajes comparecen el día 9 de Noviembre de ese mismo año de 1.797 ante el escribano (notario actual) D. Andrés Lechuga Blanco y Naharro en su despacho situado en la vecina localidad de Bienvenida.

 

            Convienen en ajustar el trabajo en 70.000 reales de vellón que habían de pagarse en tres plazos iguales: el primero, al tiempo de comenzar; el segundo, cuando la obra estuviera mediada y el tercero cuando estuviera totalmente concluida.

 

            De igual manera, acuerdan realizar el trabajo con las siguientes condiciones:

Primera: Que se ha de hacer” con la devida perfección según las reglas de su ejercicio para cuioefecto, luego que esste concluida se a de reconocer por peritos inteligentes nombrados por las partes por cada una el suio y tercero en caso de discordia y aprobada se a de entregar inmediatamente a D. Manuel Pedro Alvarez el último tercio. Y si se declarase por dchos. peritos no esstar conforme a lo que ess justo y por ello no lo aprobasen el enunciado D. Manuel Pedro Alvarez la a de ejecutar de nuevo en la parte que no esste arreglada assu cuenta costo y cargo sin que por ello pueda pedir aumento alguno sobre los setenta mil rrs. en  que ba tratada dcha obra.

 

            Segunda: Los peritos se han de pagar a la mitad por ambas partes.

 

            Tercera: La fecha de comienzo debe ser el día 15 de ese mismo mes y ha de terminar en 15 meses, o sea, el 15 de Febrero de 1799, el mismo año en que finaliza la construcción de la torre; y esto ha de hacerse “sin demora ni pretexto alguno”

 

            Cuarta: La madera para los andamios ha de ser por cuenta de la iglesia, igual que los jornales que se invirtieran en armarlos y desarmarlos.

 

            Tampoco el dorador “ puede pedir aumento alguno en poca o mucha cantidad”.

El dorador considera justo el precio y responde con “todos sus bienes y rentas presentes y futuras, muebles y raizes”.

 

            D. Lorenzo Caro Guerrero, en nombre de la iglesia y sus mayordomos se obliga a la “satisfacción de los enunciados setenta mil rrs. de vn. en que ba ajustada la obra que se a de practicar en el memorado retablo en los dchos tres pagos iguales de a veinte y tres mil trescientos treinta y tres reales once maravedíes y un tercio de otro en cada una…”

 

            Con la firma de los protagonistas y las de tres testigos residentes en la villa vecina de Bienvenida termina el documento que ha servido de base a este trabajo. Documento que es mucho más largo y prolijo en detalles, pero que he querido resumir para dar a conocer lo más curioso del dorado del retablo mayor de nuestra iglesia parroquial.

 

                                                                               Julio, 2009